Bitácora del taller
Un post concreto sobre cómo ordenamos los próximos proyectos de decoración y reciclaje antes de tocar una sola herramienta.
Cada tanto nos juntamos en el taller de Calle 12 a revisar qué quedó pendiente y qué conviene encarar primero. La última reunión fue larga: teníamos sobre la mesa tres tablones de pallet que sobraron de un banco para el patio, restos de algodón crudo de un mantel que no llegamos a terminar y una bolsa de cáscaras de cebolla que guardamos justamente para probar tintes.
Lo primero que decidimos fue no arrancar por lo más vistoso. El rincón de lectura que tenemos en mente necesita madera estable, así que los tablones van a pasar por un secado más largo antes de lijarlos. Si los apuramos, en dos meses se abren las uniones y hay que rehacer el trabajo. Preferimos perder una semana ahora.
Con las telas fue distinto. La idea es teñir fundas de almohadón con cáscara de cebolla y reservar la remolacha para piezas chicas, porque el rosa se destiñe con el sol y no queremos sorpresas en algo que va a estar cerca de la ventana. Anotamos también que el mordiente con vinagre funcionó mejor que la sal en las pruebas anteriores.
Quedó pendiente definir el barniz para los estantes. La calefacción de los departamentos de acá reseca bastante la madera en invierno, así que vamos a inclinarnos por una terminación al agua con una mano extra de protección. Lo vamos a documentar paso a paso cuando lo hagamos, con fotos del antes y el después.
Si te interesa cómo sigue este proyecto, en la próxima entrada contamos cómo fue la primera semana de trabajo real, con los ajustes que aparecieron sobre la marcha.